lunes, 9 de noviembre de 2009

4.12. Estrategias de apoyo para el Tutor y Asesor Virtual: un panorama general, Por Lic. Claudia Verónica Villegas García

Resumen

El presente artículo plantea las diversas estrategias de apoyo que permiten favorecer el desempeño en la función del Tutor y del Asesor Virtual. Se abordará este tema desde un panorama global, es decir, desde diversos enfoques mediante los cuales se pretende revisar y analizar sus propuestas para permitir la adecuada utilización e implementación de los mismos.
Es importante considerar que las estrategias planteadas en este artículo no representan necesariamente nuevas propuestas pedagógicas, sino simplemente la oportunidad de que el lector las conozca, las analice y reconozca su utilidad para adoptar la que mejor se ajuste a sus intereses.

Introducción

Durante mucho tiempo se ha considerado que la educación a distancia es una opción que permite que las personas simplemente “reciban” la información deseada, sin tomar en cuenta a los actores que intervienen en este proceso.
Un proceso de aprendizaje nos lleva a reflexionar que no sólo interviene el alumno desde una perspectiva pasiva, sino que para que se propicie este proceso, se requiere de la participación del Tutor y Asesor virtual, quienes conducirán la adquisición de sus aprendizajes.
Si bien no se pretende descubrir el hilo negro ni mencionar estrategias novedosas y poco conocidas, la intención de este artículo es señalar al lector interesado la importancia de cada uno de los actores del proceso de aprendizaje mediante la educación a distancia, así como las posibilidades de enriquecer su participación, si así fuese el caso.
Desarrollo

Durante mucho tiempo se ha tenido la creencia general de que la educación a distancia es un proceso que está centrado únicamente en el alumno, para lo cual debe desarrollar hábitos, habilidades y capacidades que le permitan consolidar su aprendizaje. Pocas veces se reconoce la importancia que tienen otros actores como son los roles del asesor y del tutor virtuales. Esta situación muchas veces se genera por desconocimiento o porque se obvia la función en sí de éstos.
Se considera como asesor virtual al experto en la materia, así como en el tema de tecnología educativa y por otra parte, es el encargado de facilitar el aprendizaje de un estudiante. Uno de los retos principales de este rol, es el de crear y administrar un curso que permita que la educación sea individualizada y autodirigida, lo cual motive al estudiante a conocer más y seguir adquiriendo más conocimientos.
Es por esto, que el asesor tendrá como responsabilidad el generar la confianza, el respeto y la cordialidad que fomenten la participación activa del estudiante.
Entre las características del asesor virtual debemos contar las siguientes:
􀀹 Adaptación de su actuación a las singularidades y particularidades de los participantes. Es decir, comprender la situación de sus alumnos, imaginarse su entorno, contexto, condiciones y saberes aprendidos.
􀀹 Creatividad para enriquecer el proceso de aprendizaje: realizar actividades adicionales a las programadas en el desarrollo del curso con experiencias que orienten y motiven al participante.
􀀹 Conversación didáctica e interactiva que facilite los procesos de comprensión, reflexión en el aprendizaje individual, lo cual implica la socialización de experiencias de aprendizaje que promuevan actividades grupales a distancia, como por ejemplo uso de la pizarra, chats, listas, entre otras.
􀀹 Mediación comunicativa para ubicarse en el lugar del estudiante y facilitarle los procesos de aprendizaje.
􀀹 Conocimiento sobre el uso de la tecnología que le permita realizar actividades de audio y video interactivo, Chat, foros, discusiones electrónicas, exposiciones asincrónicas mediante redes multimedia, entre otras.
􀀹 Retroalimentación y monitoreo permanente en los procesos de aprendizaje que permitan al estudiante sentirse acompañado en todo el desarrollo del acto educativo.

En diferente sentido, otro de los principales actores de la educación a distancia es el rol del tutor virtual quien conceptualizamos como la persona que apoya el estudio independiente del alumno y lo asiste, orienta y aconseja en todo momento, interpretando, por un lado, los objetivos propuestos por el curso y, por otro, las necesidades e intereses del alumno.
El tutor debe combinar estrategias, actividades y recursos que actúan como mediadores entre una materia o curso y el estudiante, con el objeto de incrementar su entendimiento de los materiales de enseñanza y, en consecuencia, su rendimiento académico en el contexto del sistema de educación
a distancia.

Algunas de las funciones que realiza, son:
• Promover la problematización, personal, grupal, a partir de la cual se desencadena el proceso de apropiación de los contenidos y de la propuesta formativa, en términos generales;
• Organizar el trabajo con los materiales en función del desarrollo de un plan de trabajo;
- Facilitar el acceso a los contenidos y materiales;
• Contribuir a despejar dudas y obstáculos en el aprendizaje,
• Organizar y dinamizar la tarea del grupo,
• Promover la interacción y la comunicación grupal, el aprendizaje colaborativo,
• Orientar en el desarrollo de las actividades,
• Proponer actividades alternativas a las planteadas en los materiales, en caso de ser necesario, para favorecer la comprensión estimular la profundización etc.;
• Evaluar los procesos personales y grupales,
• Reencauzar el aprendizaje,
• Ayudar al alumno a tomar conciencia de sus propios procesos cognitivos

El tutor también tiene a su cargo el desempeño de su función desde el ámbito afectivo, por lo que deberá desarrollar las siguientes tareas:
• Informar a los estudiantes sobre los diversos aspectos que configuran el sistema de educación a distancia, estimulando al alumno nuevo para que se integre en él y se identifique con la naturaleza del mismo.
• Evitar que el alumno se sienta solo. Proporcionarle vías de contacto con la institución, animándole y orientándole en las dificultades que se le presenten.
• Familiarizarle con la metodología a distancia y con el uso de los materiales y herramientas dispuestas para el estudio. Destacar la importancia del estudio independiente.
• Ayudar a aclarar las metas de cada uno y respetar, aceptar y valorar las actitudes de orden intelectual o emocional de la persona o grupo,
• Estimular a los participantes, con el fin de evitar la ansiedad, ante los previsibles problemas o dificultades que se puedan generar en los aprendizajes futuros.
• Personalizar el sistema, orientando el ajuste del ritmo e intensidad del estudio de acuerdo: con las necesidades e intereses de cada uno con sus capacidades y limitaciones; con las dificultades del curso (materia y con las reales disponibilidades de tiempo para dedicarle al estudio.
• Conocer bien a los alumnos tutelados, aceptando las diferencias individuales como condicionantes de los ritmos de aprendizaje. De esta manera podrá proporcionarse el adecuado consejo orientador sobre las personales posibilidades de rendimiento. .Superar o reducir los problemas de angustia o ansiedad de los participantes, ante la dificultad de los trabajos y pruebas de evaluación que deban realizar:
• Suscitar la interacción del grupo tutelado, favoreciendo la comunicación entre sus miembros y la realización de trabajos en grupo que fomenten el aprendizaje colaborativo.
• Sugerir la organización de círculos de estudio.
• Proponer a los alumnos técnicas diversas de trabajo intelectual que faciliten la adquisición de conocimientos y habilidades, de acuerdo con las peculiaridades del estudio a distancia.
• Comunicarse personalmente con cada uno y establecer con ello una auténtica relación comprensiva y de aceptación, evitando tanto las actitudes autoritarias, como las excesivamente permisivas. Esta comunicación, además de personal, debe hacerse, según los casos por carta, teléfono y, fundamentalmente, por vía telemática
• Averiguar si es posible la existencia de problemas personales e los participantes que pudieran obstaculizar el aprendizaje, con c fin de proponer vías adecuadas de solución
• Motivar y estimular hacia el estudio mediante los diversos tipo de acción tutorial, presentando tareas que supongan el mejor logro de los objetivos y fomentando el sentimiento de autorresponsablidad.

Sin descuidar su función académica, el tutor debe:
• Informar a los participantes sobre los objetivos y contenidos del curso o materia en cuestión, ayudándoles a clarificarlos pidiéndoles su opinión y destacando la relevancia de unos y otros.
• Aclarar los prerrequisitos necesarios para acometer el estudio del curso o materia, ofreciendo ayuda específica a los alumnos que tuvieran determinadas deficiencias, con el fin de nivelar sus mínimos.
• Guiar la planificación y desarrollo del proceso de aprendizaje. Proponer caminos posibles para el logro de objetivos y contenidos.
• Integrar los progresivos objetivos y contenidos de aprendizaje en la globalidad de la materia o curso, destacando los aspectos fundamentales y los elementos de interconexión con otras unidades de estudio.
• Prevenir con antelación suficiente las previsibles dificultades y problemas de aprendizaje que pudieran surgir y cuando éstos afloren, aclarar las dudas.
• Reforzar los materiales de estudio interpretándolos, cuestionándolos y supliendo sus deficiencias, mediante la discusión y aclaración de dificultades y problemas, la complementación de lagunas en los contenidos y la ampliación de éstos.
• Mostrar las diversas metodologías de estudio del curso o materia correspondiente. Regular la secuencia, ritmo e intensidad de aprendizaje.
• Esforzarse por relacionar los objetivos y contenidos de estudio con las necesidades e intereses del participante justificando permanentemente su utilidad.
• Facilitar a los estudiantes la integración y uso de los distintos recursos puestos a su disposición.
• Facilitar y fomentar el uso de bibliotecas, mediatecas, talleres, laboratorios, computadoras, etc.; así como las visitas a museos, exposiciones, monumentos, fábricas, centros e instituciones, siempre en función de la índole y nivel del curso o materia.
• Realizar las tareas de evaluación encomendadas y aplicar las diversas técnicas, que le permitan: valorar al alumno, diagnosticar dificultades recomendar tareas etc.

Algunas de las estrategias que se pueden desarrollar en la tutoría virtual, son:
• Establecer relaciones entre todos los participantes del curso. Se trata de garantizar una primera toma de contacto entre todos los miembros del curso. Para ello el tutor puede plantear un foro de debate en el que cada uno exponga a qué se dedica, dónde reside o qué expectativas posee con respecto al curso en cuestión. Si tenemos en cuenta que muchas de las tareas a realizar serán de carácter grupal, será fundamental establecer un clima de trabajo agradable en el que los miembros sientan que forman parte de una comunidad, en este caso virtual. Por lo tanto, sería conveniente que el tutor en esta primera toma de contacto enviase dos mensajes a los alumnos: a) Individual: en el que se le ofrece una atención personalizada; b) General: en el que se les mostrará que forman parte de un grupo.
• Resolución de dudas. Es habitual que al comienzo del curso se le planteen dudas a los alumnos sobre todo en cuestiones de funcionamiento, tales como entrega de tareas, actividades a realizar, etc. Para ello, es conveniente que cualquier tutor de teleformación haya realizado una buena planificación de su curso. Posteriormente las dudas tenderán a centrarse en los contenidos, a lo que el tutor sabrá dar una respuesta eficaz si están organizados con antelación. Será conveniente contestar todas las preguntas que se le formulen al tutor en un plazo máximo de 48 horas, ya que una pregunta sin respuesta podría tener repercusiones negativas y producir sentimiento de insatisfacción e inquietud al alumno.
• Fomentar la participación en los foros de discusión. Es fundamental que el tutor genere y gestione diferentes tipos de debates, ya que este tipo de dinámicas se constituyen como un elemento relevante para incrementar la unión del grupo y reforzar a su vez el progreso individual de los alumnos. Para ello presentamos algunos pasos a seguir:
a) Identificar los temas que más preocupan a los alumnos y crear un debate en el cual se fomente el análisis y la reflexión.
b) Planificar junto con el coordinador del curso la temporalización de dichos
• Motivar a los alumnos. La formación a través de la red frecuentemente produce sensación de pérdida o aislamiento en los alumnos, sobre todo cuando surgen problemas que no dominan y no encuentran como darle solución. Así pues, será necesario que para un desarrollo exitoso el esfuerzo sea constante, y para ello, nada mejor que el tutor motive al alumno en su progreso. Deberá hacerle llegar al estudiante mensajes de apoyo, prestarle una atención personal y particular a cada uno de ellos y ser flexible antes los distintos problemas que se le puedan plantear.

Conclusiones

Es difícil poder homogeneizar las estrategias de apoyo que requiere cada asesor y tutor involucrados en la educación a distancia, ya que dependen de diversos factores como son el tipo de curso, los alumnos al que va dirigido, el contexto donde se imparte, etc., por lo que el presente artículo simplemente pretende dar una visión general sobre los planteamientos que debe consultar y revisar.

Bibliografía:

• Llorente C., M. (2005). La Tutoría Virtual: Técnicas, herramientas y estrategias. Recuperado el 04 de noviembre de 2009, de
• Briceño., M. (2006). La asesoría en entornos tecnológicos educativos.
• Martínez P. G., Conjunto de estrategias principales de actuación docente (tutor) para el logro de mejores aprendizajes por parte d

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